11 septiembre 2012

11 Se hace camino al andar: Reliegos - León 24,6 km

Quizás hoy toca empezar por el final. Desde ayer que he pisado provincia de León ando bien emocionada. Tiene un peso muy significativo para mí. Ricardo Saturio, un muy querido amigo de familia que murió cuando yo estaba en la universidad era de esta provincia. Ricardo fue mi primer profesor de piano; también me enseñó a esquiar y pasamos muchas vacaciones juntos. Recuerdo cuando cogía la guitarra y entonaba con su hermosa voz. Era cariñoso y amante. Y buscaba a Dios. Dios lo encontró.

La entrada a la ciudad de León, el paseo por sus calles y en especial la visita a la catedral me han estremecido de emoción pensando en su recuerdo. Le doy gracias a Dios por tan increíble hombre y por el regalo que fue a mi vida.

Cuando llego de una etapa he de confesar que no tengo fuerzas para mucho y mi mayor deseo es comer, ducharme, ponerme ropa limpia y lavar la sucia y meterme en la cama a dormir y leer. Siento decepcionar a mis muchos amigos cultos, artistas e historiadores del arte. Sí, es verdad que España posee un patrimonio artístico inigualable... Pero además del cansancio post-etapa tengo sentimientos encontrados en cuanto a ello. Quizás algún día os cuente más sobre esto.

Pero hoy es distinto y después de comer y descansar me fuerzo por salir a la calle. La ciudad de León es preciosa, paseo por sus calles, deambulando sin mirar el mapa, sabiendo que tengo como destino la catedral. Tengo que pagar 5 euros para la entrada que incluye el claustro, no hay descuentos para peregrinos. Nunca he entendido como es que para entrar en la casa de Dios se ha de pagar...

La primera impresión es totalmente sobrecogedora y he de retener mis lágrimas. La cantidad de vidrieras y la luz (aunque no en su máxima potencia por la nubes) traspasando por ellas es increíble. Y este era exactamente el propósito del que la diseñó: que el feligrés experimentara la luz que Cristo emana. Ciertamente así es.

Aterrizo después en una de las muchas confiterías de la ciudad. Esta es la Confitería Leonesa y está en la calle Ancha. He probado un dulce típico de la casa increíble.

He salido a muy buen paso del albergue esta mañana, tanto que he tardado 10 minutos en encontrar la dirección adecuada con las flechas amarillas. ¡Y el pueblo es muy pequeño! Pero ya lo hablaba ayer con el hospitalero que tiene que mejorar las señalizaciones y me ha dado la razón. Hago mis casi 25 kilómetros restantes en 5 horas, con una buena parada y el resto a muy buen paso y sin más. Ya estamos dejando atrás las mesetas, pronto el paisaje volverá a cambiar. ¡Qué variado es nuestro país!

Hoy voy a dormir en el convento de las benedictinas ya que el municipal está cerrado. Veo muchas caras conocidas, parece que todos hemos ido a parar aquí. Esta noche cierran la puerta a las 21.30, y si no estás te quedas en la calle...

2 comentarios:

  1. Edith:

    Entrar en una ciudad a pié, haciendo el Camino, es emocionante, y más si, como esta, te trae tantos recuerdos.

    Muchas gracias por compartir tu camino con nosotros en este blog. Los que hemos pasado revivimos recuerdos y experiencias, reconocemos sentimientos y emociones, y calentamos motores para el futuro...

    Disfruta el día y Buen Camino.

    Òscar

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  2. Gracias Oscar! Me doy cuenta hoy que llevo 12 días sin usarningun transporte público! De pueblo en pueblo caminando! Como en los tiempos devJesús. Es genial!

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